Normas de seguridad para vehículos eléctricos

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Los vehículos eléctricos no son un invento nuevo. A lo largo del siglo XIX su uso proliferó en las ciudades pero la aparición de los coches de gasolina, a principios del siglo XX, acabó relegándolos al olvido.  En los últimos años, el interés por la electricidad como energía alternativa y la preocupación por el efecto contaminante de los combustibles, ha vuelto a poner en primera línea a los vehículos propulsados por electricidad, convirtiéndolos en una prioridad para todas las marcas.

Si te preocupa el medioambiente y estás pensando en adquirir un vehículo eléctrico, seguramente una tus principales preocupaciones es su precio, pero la seguridad debe ocupar también un lugar importante en tu decisión. Puedes encontrar toda la información sobre la seguridad de los distintos modelos que hay en el mercado europeo en EuroNCAP.

Si ya has decidido qué vehículo quieres adquirir, cuando vayas a comprarlo, pregunta al vendedor, concesionario o particular, por todas las precauciones específicas de ese modelo. Como en cualquier vehículo, es necesario leer con calma el manual de instrucciones y seguir todos sus consejos, muy en particular aquellos más novedosos por ser específicos del vehículo eléctrico.

Normas de seguridad para vehículos eléctricos
A priori la conducción de un vehículo eléctrico es muy parecida a la de un vehículo de gasolina o Diesel, pero hay algunas diferencias a tener en cuenta para tu seguridad. Te las contamos:
 

  • Los coches eléctricos no hacen ningún tipo de ruido cuando están detenidos y con el encendido o arranque conectado. En estos casos debes tener cuidado para no pisar inadvertidamente el pedal del acelerador.
  • Acostúmbrate al silencio. Los conductores estiman la velocidad a la que se desplazan, al menos en parte, a partir del ruido del motor y del de rodadura. En los vehículos eléctricos, el primero es apenas perceptible lo que puede suponer un riesgo de conducir a velocidades superiores debido al menor ruido en marcha. Si el vehículo dispone de sistemas de ayuda a la regulación o limitación de la velocidad, úsalos.  Si dichos sistemas son opcionales, considera la opción de  incorporarlos si tu presupuesto lo permite, y priorízalos respecto a otros equipamientos de comodidad o estética.
  • Algunos vehículos eléctricos son sumamente silenciosos a bajas y medias velocidades también para las personas que están en el exterior del vehículo. Extrema las precauciones cuando circules por zonas con presencia de peatones o ciclistas, ya que estos pueden no percatarse de la presencia del coche eléctrico. Un claro ejemplo de esto sería en aparcamientos de centros comerciales. Si el avisador acústico para peatones y ciclistas es una opción y no viene de serie (ya es equipamiento obligatorio en los nuevos modelos lanzados al mercado en la Unión Europea a partir de julio de 2019), dale prioridad frente a otros de lujo o estética. Esta misma recomendación sirve para las cámaras y sensores de marcha atrás.
  • ¡Cuidado con la potencia! Algunos vehículos eléctricos o híbridos enchufables tienen potencias muy superiores a las habituales, con aceleración y empuje propios de vehículos hasta hace poco tiempo considerados como deportivos. Es imprescindible que te familiarices con seguridad con esas nuevas prestaciones.  Algunos estudios revelan que estos vehículos con potencias en el entorno de los 300 ó 400 CV pueden tener una mayor siniestralidad si no se conducen con la máxima prudencia.

En un vehículo eléctrico, adapta la conducción a sus características específicas. Movilidad sostenible sí, segura también

  • Ten precaución también con el mal uso, o abuso, precisamente del equipamiento de seguridad. Muchos vehículos eléctricos cuentan con un alto nivel de equipamiento de ayudas avanzadas a la conducción. Estas ayudas nunca deben ser utilizadas para disminuir la atención o distraerse durante la conducción: ¡no son un “piloto automático”!
  • En caso de cualquier impacto relevante en la zona donde estén ubicadas las baterías -por ejemplo, en los bajos del vehículo si es ahí donde se sitúan-, debes llevar el vehículo a revisión. Una batería deformada puede suponer un riesgo de incendio a corto plazo, aunque se ha comprobado que el riesgo de incendio de un vehículo eléctrico es, en general, comparable o incluso menor que en el caso de un vehículo de gasolina o Diesel. Los humos generados en caso de incendio de las baterías, por otro lado, pueden ser más tóxicos o peligrosos que los humos de otros tipos de fuegos.
  • El pedal o acelerador único, que sirve tanto para acelerar como para realizar frenadas moderadas, requiere un cierto tiempo de adaptación. Familiarízate con él en zonas suficientemente seguras. El freno motor no puede sustituir, en caso alguno, al pedal de freno para detener totalmente el vehículo.
  • Al igual que sucede con un vehículo de gasolina o Diesel, debes prestar atención a la autonomía disponible para evitar que el vehículo se quede sin energía a mitad de viaje o recorrido. Cualquier detención en un arcén en medio de una carretera implica un cierto nivel de riesgo que debe ser evitado.
  • Es importante que el punto de recarga sea instalado o revisado por un profesional autorizado y cuente con las debidas protecciones para no sobrecargar la instalación eléctrica. No laves ni realices ninguna acción sobre el vehículo durante el proceso de carga.
  • Si vas a dejar tu vehículo eléctrico parado durante varias semanas, y para mantener en buen estado las baterías, déjalas con entre el 50 y 75% de carga. Si el periodo es muy largo, de mucha semanas, y tu sistema de control lo permite, descarga ligeramente las baterías de vez en cuando, por ejemplo activando la calefacción, y luego vuelve a recargarla dentro del rango anterior.

Un vehículo eléctrico requiere unas atenciones específicas para su mantenimiento y una conducción adaptada a sus características. Si te pasas al coche eléctrico,  ten estas recomendaciones en cuenta. 

Una movilidad sostenible debe ser también segura